Soberanía Alimentaria

Soberanía Alimentaria

Desde el principio de la historia humana las mujeres hemos producido la alimentación para todos y todas. Las mujeres indígenas y campesinas, viviendo en el campo o en condición de migrantes en las ciudades, hemos garantizado nuestra subsistencia, la de nuestras familias y sociedades a través de la agricultura, la crianza de animales, el cuidado y manejo de las semillas, del agua, la tierra y de las plantas medicinales, así como con la preparación de alimentos, basándonos en nuestros conocimientos ancestrales,
transmitidos de generación en generación.
Por eso una de nuestras principales luchas como FENMUCARINAP es la defensa de la soberanía alimentaria. Esto es: el derecho de los Pueblos de decidir sobre políticas y estrategias para la producción, distribución y consumo sustentable de alimentos,
basados en nuestras culturas, con un profundo respeto a la Pachamama,
nuestro lugar de vida.
Defendemos la soberanía frente a la “seguridad alimentaria”, propuesta que se maneja desde las instituciones del Estado y organismos como la FAO, “porque no nos basta con tener el estómago lleno a costa de cualquier cosa, que afecta nuestra salud o la de la tierra por el uso de agrotóxicos y de transgénicos. Estamos perdiendo nuestras tradiciones alimentarias y de cultivos ecológicos. Para vivir bien necesitamos volver a nutrirnos como
nuestros ancestros lo hacían.”
Queremos hacer frente a la desnutrición y a las crisis alimentarias exigiendo el respeto al derecho a la alimentación de todos y todas por medio de una producción
agroecológica y del reconocimiento del resto de derechos humanos.
“Para nosotras los productos de la Pachamama, criados por mujeres y hombres en respeto y en armonía con ella, son medicina.” Además de los alimentos y las semillas autóctonas, aún gozamos de plantas y productos nativos medicinales. Trabajamos rescatando,compartiendo el saber de sus beneficios y usos, y defendiéndolos de la apropiación, privatización y comercialización que se hace a través de patentes o de Acuerdos de Libre Comercio (TLCs)
como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).
Gracias a las mujeres campesinas e indígenas que han preservado los productos nativos y han mantenido la originalidad de los platos típicos, nuestro país vive hoy un boom gastronómico, sin embargo, la exportación masiva de estos productos encarece los precios de la quinua o la kiwicha. Exigimos que se priorice el consumo interno de nuestros productos, garantizándonos así el acceso universal a una alimentación de calidad respetuosa con nuestras tradiciones. Pedimos que nuestros productos se mantengan libres de modificaciones genéticas, que los alimentos de los programas sociales sean libres de transgénicos, como la soya o el maíz importado, regulando mejor su ingreso al país.
Además, como mujeres organizadas hacemos incidencia para la aprobación de un proyecto
de ley que reconozca la figura de la soberanía alimentaria en el Perú.

macrosur-reemplazoFoto
DSCF0527
fenmucarinap-riendo